
La noche se encontraba calma mientras la luna reflejaba algunos pocos charcos que quietamente esperaban evaporarse... otro Viernes silencioso y congelado abarrotaba las calles de la ciudad, las persianas cerradas se hallaban, dejando escapar breves irradiaciones de luz de aquellas personas que se encontraban aun desveladas.
Serenos sonidos de pasos iban acercandose a la calle principal que larga y semi iluminada se encontraba, un hombre de estatura usual, cabello castaño el cual sobresalia de un gorro lanoso y quien era llamado Marcos se acercaba lentamente, con pasos que evitaban las lineas unificadoras de las baldozas, parecía buscar desesperanzadamente que hacer para dejar de avanzar sin rumbo bajo el seco frio de la noche.
Repentimanete algunos vehiculos se acercaban apresurados dirigiendose a una misma dirección dejando en el horizonte restos de humo, que pesadamente se desvanecian sobre el rostro de Marcos quien bruscamente se detuvo a pensar:
- La ultima vez que la ví fue en este preciso lugar antes de que subiera a su autobus para dirigirse al trabajo, incluso el aroma a combustible esfumandose en el ambiente era el mismo, no logro olvidar hace meses cada detalle de ese día... habíamos ido de compras a un nuevo super mercado cerca de nuestro edificio en el cual alquilabamos, desayunamos Té acompañado con Magdalenas, las cuales yo solía dividir en dos y agregarle mermelada de frambuesa según su costumbre para ella, recordaría para siempre las pequeñas lunas y angeles estampadas en su remera y por sobre todo su brillante mirada, esa mirada que se iluminaba por el rayo del sol que caia de la ventana sobre su rostro en la mañana...-
De golpe una voz femenina interrumpe su extenso pensamiento. Pelo oscuro, ojos verdes, un lunar en el mentón, labios delicadamente decorados en rojo y de una edad aproximada a los 25 años, todo aquel panorama habia sido captado en breves segundos por Marcos quien se quedo fijamente mirandola a los ojos y segundos mas tarde luego de un silencio rotundo preguntó:
- Perdón?
La misteriosa mujer desvanecio su sonrisa percibiendo que algo no estaba bien en aquel joven que poseía un palido rostro y una apenada mirada, entonces respondió:
- Quisiera saber como llegar hacia la inauguracion del nuevo Piano Bar, soy nueva en la ciudad...-
Marcos giro la cabeza lentamente mirando en direccion al Bar mientras acomodaba su gorro y dijo:
- Si mis calculos no son erroneos, estamos a 5 cuadras de aquel lugar, de hecho me estoy dirigiendo hacia allí-
A lo que la joven y apuesta señorita respondio:
- Muchas gracias, por cierto, te suelo ver como frecuentas la plaza Divisadero todas las mañanas cuando salgo a correr
Marcos volvio a acomodar su gorro de lana y luego sus guantes los cuales estiró aun mas para que queden bien adheridos a sus manos y respondio:
- Perdón, bienvenida a la ciudad, cuanta capacidad para recordar rostros en un lugar tan poblado como este!
Rapidamente la joven dice:
- Pequeños dones que uno adquiere viviendo en lugares reducidos, me presento, mi nombre es Barbara...
Y así esta nueva pareja se alejó por las oscuras calles mientras conversaban en voz alta y reian cada tanto. Entraron apresuradamente al Bar, las pequeñas gotas que caian del cielo anunciaban una nueva tormenta. Los dos jovenes una vez dentro del Bar se encontraban sentados cerca de una barra bebiendo dos largos tragos, el rostro de Marcos habia tomado color nuevamente y parecía que su vida comenzaba a tener una nueva melodía de fondo. Una hora y media mas tarde Barbara interrumpio la cómica conversacion que venian entablando y dijo: - Si hay algo que me dá curiosidad de tu persona es saber que hacías parado sin sentido en plena calle, al igual que lo haces todas las mañanas cuando te veo a lo lejos en la plaza-
La sonrisa de Marcos rapidamente se oscureció y continuó friamente:
- Tal vez no sea momento de hablar sobre la perdida de un ser querido, perdón, en otra ocación podría contartelo detalladamente-
A lo que Barbara constestó rapidamente sin respirar:
- No es necesario hablar de algo que ya... me dejaste en claro, no fue me intencion-
Dice Marcos generando una nueva sonrisa:
- Supongo que lo tengo completamente superado como para contarlo, creo que este no es el lugar, tal vez necesite caminar un poco-
Barbara aprovecho para invitarlo a salir de aquel antro ya que la tormenta había cesado, los dos jovenes salieron rapidamente mientras se abrigaban al ritmo de sus ligeros pasos que los alejaban de aquel lugar... el viento se habia levantado frente a ellos, una ligera bruma les humedecia las mejillas y hacian fruncir el seño para poder mirar su camino. Luego de avanzar algunos metros en silencio Marcos comenzó a relatar mientras Barbara con la cabeza gacha lo miraba de reojo cada tanto:
- Era un viernes, la mañana era fría pero soleada, aspiraba a ser un día primaveral y como de costumbre la acompañé hacia la parada del autobus el cual la llevaba hacia su trabajo...-
Marcos hizo una pausa, trago saliva mientras los ojos se le llenaban lentamente de lagrimas y dijo:
- Mariana fue una de las personas mas importantes en mi vida, planeabamos tener hijos, formar una familia, ella planeaba irse de este lugar, decía que era peligroso, encambio yo sostenía que este lugar nos abria muchas mas puertas y es por eso que nunca quize irme, hoy pienso que fue el error mas grande que cometí en mi corta vida...-
Barbara contestó friamente:
- Tal vez deberiamos continuar esta charla tomando algo caliente, veo que nos estamos congelando, mi departamento se encuentra a la vuelta de la esquina-
Entonces la pareja se dirige rapidamente escapando del frio y de la bruma que advertian nuevas lluvias. Una vez dentro del Hall del lujoso edificio en el que la joven muchacha vivía Marcos se quita el gorro y deja caer el pelo sobre su cara al instante que se mira en un espejo mientras se peinaba simetricamente y quitaba las pequeñas peluzas que el gorro le habia dejado en el hombro, no dejaba de acomodarse y buscarle simetría a su sobretodo. Barbara observaba detenidamente cada movimiento del joven muchacho, el latido de su corazón aumentaba, su garganta se encojía y sus ojos se secaban al no pestanear, ella avanza un paso detras de el y repentinamente Marcos se endereza dandose vuelta hacia ella y exclama:
- ¡ Listo ya me siento comodo! en fin... ¿escalera o ascensor?-
Barbara se repone rapidamente y contesta de forma pausada:
- Ascensor...
Marcos y Barbara se dirigen hacia el ascensor mientras él miraba detenidamente cada detalle decorativos del Hall y doblaba de manera prolija su bufanda, finalmente el ascensor se detuvo en el septimo piso quedando de esa manera situados frente al departamento de la joven, en la entraba habia un pequeño felpudo azul marino, algo arrugado e inclinado, Marcos no dudo un segundo en alizarlo para luego simetricamente ponerlo en su lugar nuevamente. Barbara saca su llave ligeramente de la cartera y abre la puerta, sus manos temblaban y su rostro parecía ocultar una extraña anciedad.
Una vez dentro del departamente, Marcos se encontraba sentado sobre el sillon relatando su triste historia, de aquella novia la cual había desaparecido sin dejar rastro alguno a sus seres queridos mientras Barbara en silencio oía y preparaba Café.
Una hora habia transcurrido, el joven había tenido un inmenso relato sobre su vida pasada y su infancia cuando Barbara se acerco lentamente por detras de Marcos, sus latidos eran cada vez mas fuertes, su cara habia comenzado a enrojecer, los ojos quietos y sus brazos con pequeños espasmos, continuo a proporcionarle unos ligeros masajes y dijo en voz baja:
- Deberías estar feliz... despues de todo pronto vas a estar... con ella, no te parece?
Marcos gira su cabeza confusamente, la mira a los ojos y pregunta:
- Estas...bi...-
El indefenso y joven Marcos no llego a terminar de completar sus ultimas palabras y fue golpeado salvajemente en el rostro con un pequeño martillo que se desplomo violentamente en el suelo luego del impacto, Barbara se arrodillo espasmodicamente susurrando y riendo, tomó el cabello del asesinado joven, cortandole prolijamente el cuero cabelludo para quedarse con él y luego depositarlo dentro de un frasco al cual pegó una etiqueta que decía Marcos, lo tomó y situó en un gran armario el cual poseía una etiqueta aun mas grande donde se leía Obsesivos, entre mas de una docena de frascos con el mismo contenido, una de sus etiquetas decía el nombre de Mariana...










